
Donde las historias cobran vida

Me aparto del ruido.
En la quietud, mi mente abre caminos
hacia un mundo que aún no existe.
Escribo una frase
y una escena despierta.
Alguien cruza sus puertas
y encuentra su voz:
un guerrero, una reina,
un ciudadano sin nombre.
Puedo darles amor,
sembrar entre ellos el odio
y descubrir, en sus vidas inventadas,
un reflejo de las nuestras


¿Por qué escribo?
Porque al hacerlo
las preocupaciones enmudecen.
Soy libre por un instante.
Avanzo palabra a palabra
hasta que la historia me rodea
y siento que vivo en ella.